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¿Por qué algunas personas tienen el carisma para pararse ante una audiencia grande y transmitir sus puntos de vista con facilidad?


¿Acaso esas personas nacieron con una habilidad especial para convencer grandes y pequeñas masas de gente?


En este artículo vamos a estudiar si es posible obtener ese poder de encanto.


Antes que nada es bueno aclarar que nadie nace con habilidades. El ser humano nace libre y con una mente virgen. 


Poco a poco vamos instalando en nuestro cerebro ciertas capacidades y creencias que nos permiten un vivir mejor. Algunos desarrollan la habilidad de oratoria, otros no.


Oprah Winfrey desarrolló el arte de la oratoria en los años del colegio, ella investigó y fue practicando poco a poco hasta dominar el conocimiento. Así fue como logró éxito en lo que hace. Hoy es una de las mujeres más influyentes del mundo.


Hablar en público es un arte y como tal se puede aprender. Lo importante es aprenderlo tan pronto como nos sea posible, porque es la habilidad que nos permite dar a conocer nuestro mensaje al mundo que nos rodea.


Los siguientes consejos te servirán para empezar a perfeccionarlo sin importar la edad que tengas:


1. Nunca hacer una presentación llena de letras.
Las diapositivas cargadas de textos distraen a la audiencia y no permiten que haya una buena concentración en lo que se expone. Este es uno de los errores más comunes. La mente humana tiende a leer todo lo que le pongan en frente. Los textos no permiten que haya una buena conexión con el orador. Lo mejor es usar solo imágenes con un corto y resumido título que haga referencia a cada diapositiva.


2. Vestir de manera impecable.
Cualquier falta en la vestimenta resaltará a la vista de los asistentes y perderán credibilidad en el orador. La persona que usa zapatos viejos y sucios, o ropa que no le hace lucir bien no genera credibilidad en la audiencia. 


3. Planear el tiempo de la charla.
No hay nada más molesto que un orador que se extiende en el tiempo planeado. Los asistentes tienen cosas qué hacer después de la reunión. Lo más adecuado es terminar unos minutos antes del tiempo planeado.


4. Prepararse con suficiencia.
Si el orador no conoce el tema a la perfección, los asistentes que sí lo conocen le harán ver al orador sus errores y le harán ver mal ante la audiencia. En todas las interacciones humanas siempre habrá un deseo de competir por ser la persona Alfa el lugar. Si el conferencista no conoce el tema del que está hablando, sus inseguridades serán expuestas sin compasión por los que tengan pleno conocimiento.


5. Expresarse con sencillez.
Las palabras extrañas generan una desconexión entre el orador y el público. Un buen orador no busca impresionar al público con palabras extrañas. Mientras más simple sea el lenguaje mayor será la confianza generada entre el orador y el público.


6. Practicar antes de la conferencia.
Uno o dos días antes de la charla es recomendado hacer la presentación a alguien de confianza. Así se pueden evidenciar las dudas que pueden surgir en el público.


7. Ser sincero al hablar.
El público sabe cuando el orador está hablando acerca de algo en lo que no cree, por eso es tan importante la sinceridad al hablar.


8. Ser breve.
No es bueno andar con rodeos a la hora de explicar un punto de vista. El público siempre va a valorar que el orador sea objetivo y claro.


9. No leer.
Este es un error muy común en oradores principiantes. Se dedican a leer sus textos y pierden el contacto ocular con la audiencia. Para mantener la atención de la gente es necesario mirar hacia todos los sectores del salón.


10. Lograr que la audiencia participe.
Hacer que el público levante la mano en señal de acuerdo sobre algún enunciado es una excelente opción, les hace prestar atención y conectar con el orador. Por eso es bueno hacer preguntas que les permitan levantar la mano en señal de acuerdo. Por ejemplo, “¿A quién de aquí le gusta viajar?”

 

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